La información disponible sobre los efectos negativos que factores climáticos extremos, como fuertes vientos y altas temperaturas ejercen sobre los procesos reproductivos, ha sido ampliamente demostrado para numerosas especies, incluida la jojoba. Así también, la presencia de estos factores y sus efectos han sido reportados para el mismo ecosistema en que se halla localizada la plantación analizada.
Iniciar el riego a comienzos del mes de agosto disminuirá la concentración de la apertura floral diaria al alargar la duración del periodo de floración. Sin embargo, la implementación regular de esta práctica dejaría a la plantación constituida por clones con bajos requerimientos de vernalizacion, sin defensas ante ocurrencia de heladas tardías. De presentarse este fenómeno, no solo podría perderse por completo la producción de ese año, al destruir las flores abiertas o recientemente fecundadas, sino que además podría afectar a la del año siguiente al matar los nuevos tejidos vegetativos.
La utilización de la técnica de suplementar polen artificialmente ha demostrado ser efectiva para reducir el impacto de fenómenos climáticos negativos para la polinización (lluvias, altas temperaturas y/o fuertes vientos), y aumentar los rendimientos. Esto se ha comprobado en diversas especies (incluida la jojoba), y en ecosistemas áridos y calientes como el Chaco Árido en Argentina, y el Desierto de Sonora en Arizona, USA (Ayerza y Coates, 2004; Coates et al., 2003).
Poder elegir el momento de aplicación del polen, permite evitar los períodos más calientes y/o ventosos del día, como así también los días lluviosos. Esto hace que tanto el polen como la flor femenina estén disponibles en momentos en que las condiciones climáticas y fisiológicas son mas favorables para el proceso reproductivo.
En previsión de que este tipo de situación pudiera presentarse, Fincas de Ambato, a través de los trabajos realizados en conjunto con la Universidad de Arizona, desarrollo la maquinaria necesaria para la recolección y aplicación del polen, como así también el entrenamiento del personal para llevar a cabo estos procesos. Sin embargo, la limitante para comenzar a utilizar esta práctica, está centrada en no contar con polen en cantidad suficiente para poder aplicarlo en escala comercial. Dado que las flores macho y hembra abren contemporáneamente, es necesario colectar y almacenar el polen suficiente con anticipación. La solución puede ser alcanzada a través de dos caminos: a) colectar el polen en otras regiones con épocas de floración distintas a la Argentina (Por ej. Arizona), y b) comenzar la polinización suplementaria un año después de iniciada la recolección de polen en la misma plantación.
La segunda alternativa no es la más indicada para los primeros años, dado que la plantación dispone de un muy bajo porcentaje de plantas macho en edad de producir polen; pero debería considerársela válida para continuar el proceso de recolección iniciado, utilizando la alternativa b).
El extremadamente bajo porcentaje de plantas masculinas adultas que posee en la actualidad la plantación en su conjunto, se ve magnificado cuando se presentan condiciones ambientales negativas como las ocurridas en el 2003. Esta situación mejorará sin dudas, cuando las plantas originadas por semilla alcancen la madurez sexual y las implantadas por estacas, el tamaño adecuado.
Sin embargo, la información climática disponible también permite esperar la ocurrencia de años con condiciones climáticas tan (o más) negativas, como las del 2003. Entonces, la aplicación de polen suplementario, en horarios que eviten la presencia de las altas temperaturas o los fuertes vientos, posibilitará asegurar la disponibilidad (en calidad y cantidad) de polen como para mantener un proceso de polinización eficiente, que permita lograr producciónes comerciales de jojoba, en forma regular.