No muchas especies son capaces de adaptarse y producir en el frágil ecosistema que comprende al Chaco Arido. El Valle Central de Catamarca ya ha visto como ambiciosos proyectos, basados en especies que no pudieron adaptarse a sus difíciles condiciones de vida, debieron ser abandonados, dejando de lado sus cuantiosas inversiones, y las esperanzas que en ellos tenían sus dueños y los habitantes de la región. La uva de mesa y los duraznos son dos mudos ejemplos que desgraciadamente pronto serán seguidos por otras especies, aun hoy día en sus primeras etapas de desarrollo.
La jojoba ha demostrado que contando con clones de alto potencial genético y bajo un adecuado manejo, es capaz de prosperar y producir comercialmente, donde no lo pueden hacer la inmensa mayoría de las especies tradicionales, y el Chaco Arido no resulta una excepción a esta realidad.