(Abril 4 de 2003 - Actualizado: Septiembre 4 de 2005)
Indice:
Introducción
Nuevos cultivos
La jojoba en Arizona
La jojoba en Catamarca
Actualidad y perspectivas de la plantación
Conclusiones
Referencias
Análisis de Situación:

a) Ecosistema

El Valle Central de Catamarca, donde se halla localizada la plantación de Fincas de Ambato S.A., pertenece fitogeográficamente al ecosistema del Chaco Arido, integrante de la inmensa región natural denominada Gran Chaco Sudamericano (Mapa 1) . El Chaco Arido (sur del Gran Chaco) posee una extensión aproximada de ocho millones de hectáreas, abarcando partes de las provincias de Catamarca, Córdoba, La Rioja, San Juan y San Luis. La zona de Villa Dolores, Córdoba, donde fue introducida y cultivada por primera vez la jojoba en Argentina, se halla enclavada en la porción sur del Chaco Árido.

Mapa Fincas de Ambato_m1

El Valle Central de Catamarca tiene forma de triangulo isósceles, con sus lados formados por los cerros de Ambato al oeste y Ancasti al este; la base del triangulo esta al sur y es abierta.La superficie total del valle es de 200.000 has.

Este ecosistema posee características propias que lo diferencian del lugar de origen de la especie, o de otros ecosistemas donde la jojoba fue introducida con éxito comercial, como en Israel ( Tabla1 -CJ ) . También el Chaco Árido se diferencia ampliamente del Desierto del Monte, ecosistema más seco y convergente con el del lugar de origen de la jojoba (Orians y Solbrig, 1977), donde se implantaron casi contemporáneamente ambiciosos proyectos de jojoba, al amparo de la misma ley de diferimiento impositivo, utilizada en Catamarca ( Tabla 1-CJ ) .

Estas diferencias que dificultaban la interpolación de información técnica, unidas a la falta de información local, crearon en los proyectos la necesidad de generar tecnologías específicas para el Chaco Arido, a partir de los resultados obtenidos en las propias plantaciones.

Tabla Fincas de Ambato_1cj
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b) Material genético

Fincas de Ambato utilizo el material genético disponible en la Argentina al momento de la implantación. Debe tenerse en cuenta que, hasta que no comenzaron los proyectos amparados en la ley de diferimiento impositivo, no existió prácticamente en el país, un mercado para estacas de jojoba, razón por la cual carecía de sentido un programa comercial importante de las mismas.

El material genético de estas plantaciones provino de las estacas cortadas de plantas cultivadas en Catinzaco (La Rioja), Las Oscuras (Córdoba) y Pomancillo (Catamarca). A su vez, estas tenían su origen en semillas de plantas salvajes de Arizona -en su mayoría- y California. Si bien las localidades de Las Oscuras y Pomancillo se hallan localizadas en el Chaco Árido, y a pesar de que alli existian clones con datos de producción, ninguno de los clones utilizados en los inicios del proyecto poseían registros de sus parámetros de comportamiento, de su producción, etc. Por lo tanto, la respuesta de adaptación a este ecosistema sólo pudo comenzar a conocerse luego de su implantación en el campo.

Estas observaciones in situ, pronto mostraron una importante variabilidad genética entre clones, respecto de características tan importantes como la arquitectura de la planta; resistencia a la salinidad, a los suelos arcillosos, al encharcamiento, a la competencia de las malezas, y a los hongos; tolerancia al frío, requerimientos de vernalización para florecer, etc.

b 1 ) Variabilidad genética

La variabilidad genética es un recurso invalorable para los fitomejoradores, dado que allí podrán buscar los genes que necesitan para enfrentar una plaga, enfermedad, o modificar una característica indeseable de una determinada especie. Sin embargo, desde el punto de vista agronómico-comercial, la existencia de una población no uniforme complica enormemente su manejo, al dificultar las prácticas de cultivo extensivas, la aplicación y eficiencia de los agroquímicos, la utilización del riego, las tareas de poda, etc., elevando sus costos operativos, y complicando también su comercialización al no poder presentar un producto uniforme y en tiempo.

La idea de manejar parcelas de olivos, viñas, bananos, manzanos o cualquier otra especie compuesta por una mezcla de variedades, no se puede aceptar en la agricultura comercial. No hay ninguna razón para que sea distinto con la jojoba. Sin embargo, es sencillo ver la mezcla de clones genéticamente muy diferentes, a través de casi todas las parcelas implantadas antes del
año 2000.

Así, esta variabilidad genética pronto se volvió un inconveniente de gran importancia para el manejo de la plantación y, por lo tanto, para el cumplimiento de los objetivos prefijados:

b 1.1 ) arquitectura de las plantas

Clones con arquitecturas diferentes implantados en una misma parcela impiden el uso extensivo de la maquinaria agrícola e, incluso, llega a ser necesaria la utilización de máquinas distintas, dependiendo del clon. Como ejemplo se puede citar el caso de las plantas de tipo achaparrado, que necesitan una poda muy distinta a la de las del tipo erecto, para permitir el paso de la cosechadora mecánica. En muchos casos, debido al proceso de replante realizado con clones arquitectónicamente diferentes al original, el problema se ve magnificado.

La mezcla de clones en una misma parcela implica problemas de manejo difíciles de superar. Por ejemplo, las plantas de menor volumen presentan una mayor eficiencia en la utilización del agua, ya que poseen una menor superficie de transpiración, en comparación con las plantas de gran volumen. Sin embargo, al estar plantadas en un mismo lote, e incluso intercaladas en una misma línea, no se las puede regar en forma diferencial, debiendo tomar la decisión de cuál es la planta que se quiere favorecer, perdiendo así eficiencia en el uso del agua de riego. Debe recordarse que el agua de riego, en general proviene del bombeo de napas profundas, constituyéndose en uno de los costos más altos en el mantenimiento de una plantación.

La arquitectura de los clones también debe ser tenida en cuenta al diseñar el marco de plantación. Lotes que han sido plantados a una misma distancia (ej.: 2 m x 5 m), hace que las plantas de poco volumen demoren más en cubrir el suelo que las de volúmenes grandes. Esos espacios vacíos, hasta tanto no sean cubiertos por el crecimiento de las estacas de jojoba contiguas, se ven invadidos anualmente por malezas que es necesario combatir por un tiempo más prolongado (hasta 3 años más), que el necesario utilizando plantas voluminosas. Esto significa para la plantación, una sensible extensión del período de control de malezas.

Con el fin de cuantificar este problema, hay que tener en cuenta que las malezas conforman uno de los mayores impedimentos en la implantación de la jojoba en el Chaco Arido.

Como toda planta del desierto, la jojoba es muy mala competidora en presencia de estratos vegetales densos, especialmente en aquellos del tipo gramináceo, como es el caso más notable hoy día en Catamarca. Además, en su lugar de origen, al no tener prácticamente lluvias de verano, la competencia es sensiblemente diferente, ya que las malezas de invierno son del tipo C 3 a deferencia de las estivales (C 4 ) presentes en el Chaco Arido y, por lo tanto, de crecimiento mucho menos agresivo. Las gramíneas C 4 (Cenchrus, Chloris, Setaria, y Trichloris, principalmente) que dominan el tapiz herbáceo de esta área, poseen una tasa de crecimiento diario superior a 6.6 gm/m 2 de materia seca (Ayerza y Ortubia, 1986). Sin ninguna duda, las plantas de jojoba implantadas 6 meses antes del comienzo del período lluvioso, adaptándose recién a su nuevo medio ambiente, están incapacitadas para competir por sí mismas, con estas malezas invasoras.

La tecnología disponible al comienzo de estos proyectos no estaba lista para ayudar a las plantas jóvenes de jojoba, ante una competencia tan agresiva: antes de transcurrir 10 días de finalizada la limpieza, el estrato herbáceo ya tapaba otra vez a la jojoba. La limpieza manual y mecánica utilizada, no estaba preparada para trabajar a la velocidad que requería la situación.

Recordemos también que en ese momento, no se disponía de conocimientos que permitieran utilizar herbicidas sin dañar a las plantas pequeñas de jojoba.

Situaciones de este tipo, llevan a la planta de jojoba a sufrir un estrés que puede conducirla hasta la muerte. Sin embargo, raramente mueren durante el verano. Lo más común es que las plantas, especialmente aquellas que tienen menos de tres años de edad, queden muy débiles y la aparición de cualquier factor negativo, como las heladas, las afecten más de lo normal y les produzcan la muerte. Otro ejemplo son los ataques de hongos, favorecidos por el microambiente húmedo, debido a la falta de luz directa y a la evapotranspiración de las malezas. El resultado final es un atraso generalizado en el desarrollo, que sólo será posible intentar comenzar a revertirlo en la próxima estación de crecimiento. O sea que este enmalezamiento estival hace que la jojoba se demore hasta un año en su crecimiento.

b 1.2 ) resistencia a las heladas

Las heladas se presentan como uno de los mayores frenos a la producción de jojoba en el Chaco Arido, como ocurrió en la década de los 80 en Arizona. Allí se solucionó el problema sobre la base de dos líneas de trabajo convergentes:

- Selección de clones con requerimientos de vernalización larga

- Disminución de la actividad metabólica de las plantas.

- Selección de clones con requerimientos de vernalización larga .

Dado que la flor abierta muere con temperaturas de 0°C, mientras que cerrada puede resistir varios grados bajo cero, se determinaron clones que requerían períodos de vernalización suficientemente largos, como para evitar que sus flores abrieran antes de que finalizara el peligro de recibir heladas (Dunstone, 1996).

- Disminución de la actividad metabólica de las plantas.

A través de la disminución paulatina de la frecuencia de riego de fines de verano y principios de otoño, hasta llegar a la eliminación completa a la llegada del invierno, la planta disminuye su metabolismo y entra en un estado denominado dormancia, que la vuelve sensiblemente más resistente a las heladas que cuando se halla en crecimiento activo (Nelson, 1996).

En Fincas de Ambato, los altos índices de mortandad mostrados por algunos clones en sus primeros estadíos, y que en determinados lotes y años llegaron al 50 %, pueden ser atribuido a dos causas principales:

* baja resistencia genética a las heladas cuando jóvenes, y

* a un estado de crecimiento activo debido a uno o más de los siguientes factores:

- un proceso de enraizamiento deficiente (que obliga a irrigar en invierno), y/o

- debido a altos niveles de humedad en el suelo por aplicación de riegos en exceso, y/o

- debido a la abundancia de lluvias durante el otoño, poniendo a las plantas en estado de susceptibilidad a las heladas.

b 1.3 ) vernalización

Recién a fines de la década pasada se demostró la necesidad de someter a la jojoba a un periodo variable de frío para que se produjera la apertura de las flores. La cantidad de horas frío, varía con los distintos genotipos. Sin embargo, se ha determinado que las temperaturas entre 13 °C y 18 °C durante un período no inferior a 20 días, son necesarias para romper la dormancia de la mayoria de los genotipos comercialmente disponibles (Dunstone et al., 1985a, 1985b, 1984). Si bien el Chaco Arido cumple con este requisito, lo hace muy ajustadamente (Ayerza y Sibbett, 2001), lo que lo convierte en una limitante para genotipos que requieren períodos de vernalización largos.

Entre los clones implantados inicialmente en Fincas de Ambato, fue evidente que hubo genotipos con requerimientos de vernalización sumamente cortos. Durante los primeros años de la plantación era común ver durante los meses de junio y julio, en diversos lotes, clones con sus flores abiertas, quedando expuestos así a las heladas que secan sus flores y le impiden lograr buenos niveles de producción.

c) Replante

La poca resistencia de algunos clones a las heladas durante sus primeros estadíos de crecimiento, produce altos índices de mortandad, lo que no sólo eleva la inversión en estacas, sino que dificultó aún más el manejo de la plantación en su conjunto. El proceso de replante hace que la plantación se halle constituida por individuos de diferente edad (y por lo tanto con muy distintos requerimientos de manejo), lo que impide la estandarización de los trabajos, y su consiguiente pérdida de eficiencia.

A la variabilidad genética imperante en una plantación constituida por un alto numero de clones, se les debe entonces agregar la variabilidad cronológica existente, debido a los obligados replantes realizados.

d) Estacas

El estado de desarrollo y rusticidad de las estacas a implantar es muy importante. Es común ver implantaciones fallidas debido a que estas fueron realizadas con estacas que poseían solo de 2 a 4 pares de hojas, y enraizadas bajo un proceso en el cual, si bien lograron emitir raíces, éstas no pudieron desarrollarse lo suficiente como para permitirles una rápida adaptación al medio.

Las estacas con características como las descriptas, normalmente son obtenidas a través de un proceso de enraizamiento ligero y relativamente barato (normalmente dura entre 3 y 4 meses como máximo). Esta práctica de enraizamiento es sensiblemente más rápida que la tradicional, la cual consiste en un período no inferior a 5-6 meses, incluyendo la utilización de una cama caliente para estimular el desarrollo de la masa radicular, y con no menos de 2 meses bajo un proceso denominado rusticamiento, donde se van disminuyendo las condiciones especiales del invernadero y se la prepara para las distintas y difíciles características que deberá soportar en el campo (Palzkill, 1984). Si bien el método rápido puede servir en ciertos casos, las plantas así obtenidas poseen una capacidad de adaptación muy inferior a la de las plantas obtenidas con el proceso largo, y no deberían ser utilizadas en áreas susceptibles de recibir heladas.

f) Población masculina

El implantar los surcos correspondientes a las plantas masculinas a partir de semilla, asegura a la plantación una diversidad genética que disminuye la posibilidad de incompatibilidad entre sexos. Esta metodología es aconsejable cuando no se dispone de clones machos, debidamente probados con los clones femeninos implantados. Sin embargo, esta alternativa resulta un freno insalvable a la hora de obtener cosechas tempranas. Los clones femeninos, al ser propagados asexualmente, posen la edad cronológica del clon original, lo que las hace sexualmente maduras, pudiendo comenzar a producir en cuanto se adaptan a la nueva situación de plantación, y se les presentan las condiciones climáticas necesarias para abrir sus flores y polinizarse. Esto hace que las plantaciones así propagadas comiencen a tener producciones comerciales a partir del tercer año. Sin embargo, para que ello ocurra, es necesario que, además de las condiciones climáticas apropiadas, haya suficiente polen disponible, lo que implica contar con plantas masculinas suficientemente desarrolladas desde el punto de vista de su madurez sexual y del volumen de flores alcanzado.

Las plantaciones donde no se implantan clones macho, a los tres años de haber sido estos plantados por semillas, sus volúmenes foliares son reducidos, y aún se hallan en estado juvenil.

Esto hace que la disponibilidad de polen para la fecundación esté muy por debajo de la relación ideal utilizada para expresar los rendimientos potenciales (Mas detalles en Polinizacion de la jojoba en Catamarca) .

g) Climatología

El análisis de los principales parámetros climáticos imperantes durante la existencia de la plantación, permiten inferir sobre la influencia de estos en el establecimiento y desarrollo de estas plantaciones.

Suspender el riego de la jojoba hacia mediados del otoño, y hasta tanto haya pasado el peligro de las heladas, es el recurso agronómico más eficaz para prevenir los daños por heladas.

Obviamente, este recurso es válido en la medida en que no se produzcan lluvias lo suficientemente significativas como para promover el crecimiento activo de la planta. Sin embargo, analizando la información de la Tabla 2-CJ vemos que los meses de abril y mayo correspondientes al año 2000 recibieron precipitaciones significativas, muy superiores a la media histórica, capaces de impulsar el crecimiento activo de la planta de jojoba. Esto nos muestra la necesidad de contar con genotipos resistentes al frío, ya que la técnica de suspender el riego otoñal, no todos los años resulta eficiente.

Tabla Fincas de Ambato_2cj
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En las nuevas plantas, la disponibilidad de humedad promueve la aparición de brotes nuevos y tiernos que, ante temperaturas bajo cero, congelan el agua intracelular provocando en el proceso de descongelamiento la ruptura celular y la muerte del tejido nuevo. Para lograr este nuevo crecimiento, la planta utiliza las pocas reservas formadas durante el último tiempo de su corta vida y, antes de que pueda volver a reponerlas a partir del proceso de la fotosíntesis, las bajas temperaturas impiden una actividad metabólica normal, e incluso el establecimiento de nuevos órganos fotosintéticos, al matar las nuevas hojas. De esta manera la planta ve disminuida sus reservas. Si este proceso se repitiera, la planta agotaría sus reservas y ya no podría sobrevivir en el campo. Si además estas plantas, que raramente han llegado al campo con más de 2 pares de hojas, han sufrido la pérdida de alguna de sus hojas rusticadas (hormigas, hongos, daños mecánicos, etc.), la posibilidad de formar nuevas reservas desaparece, y la planta sólo logrará sobrevivir si posee los hidratos de carbono suficientes como para generar otro par de hojas, y así recomenzar el ciclo de la vida. La Tabla 4-CJ muestra que durante el año 2000, debieron soportar 13 días con heladas, una frecuencia muy superior a la media histórica. Las practicas agronómicas utilizadas para atenuar los daños a las plantas pequeñas, en años como el descripto, son: desmalezado perfecto, dejando el suelo descubierto de cobertura vegetal alguna (así la tierra despide calor al ambiente y contribuye a aumentar la temperatura)en una franja de 1 m a los lados de cada planta, y el mojado continuo de las plantas (utilizando el equipo de riego) durante la ocurrencia de las heladas, impidiendo que la temperatura baje de 0°C.

Tabla Fincas de Ambato_4cj
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e) Selección de variedades clonales

Si bien la jojoba fue introducida en la Argentina, en el extremo sur del Chaco Arido (Villa Dolores, Provincia de Córdoba), nunca fue cultivada como un grano comercial en este ecosistema hasta la década del 90. Es por ello que, al comienzo de las plantaciones realizadas en el Valle Central de Catamarca, existía muy poca información disponible sobre su adaptación al medio, y prácticamente ninguna sobre su comportamiento bajo prácticas culturales específicas (Ayerza, 1993, 1990c). Esta claro que la información disponible hoy día sobre el manejo y comportamiento de la jojoba en el Chaco Arido, bajo un régimen de domesticación y producción comercial, fue generada y aplicada en las plantaciones instaladas en el Valle Central de Catamarca, bajo los incentivos de la ley de diferimientos impositivos, a partir de los propios emprendimientos

La selección de variedades adaptadas a la región, y la determinación de las prácticas culturales necesarias para su cultivo, constituyen la base esencial para lograr el éxito comercial con la jojoba (o cualquier otra especie), en un nuevo ecosistema. Si esa información no está disponible, las posibilidades se reducen a no plantar, o a generar la información necesaria (Palzkill, 1996; Dunstone, 1996; Benzione et al., 1996; Benzioni, 1995; Yermanos, 1982).

Los trabajos de investigación y domesticación han determinado la gran variabilidad genética de la jojoba, lo que provee a la especie de un gran poder de adaptación, a través de la selección de los genotipos adecuados (Kolodziejczyk et al., 2000; Ayerza, 1999; Ayerza, 1990a, 1990b; Ramonet, 1988). Si bien el proceso de selección en los primeros tiempos era largo y complejo, en la actualidad se cuenta con herramientas como la selección temprana y la clonación, que permiten determinar y multiplicar en grandes cantidades los genotipos superiores de jojoba, en períodos tan cortos como tres años (Benzioni et al., 1999).

Los clones seleccionados sobre el material genético disponible en Fincas de Ambato, han producido rendimientos de entre 387 y 425 kg/ha. a los tres años de implantados, con un marco de plantación de 5 m x 2 m. Estos rindes concuerdan con los alcanzados en su lugar de origen con variedades clonales seleccionadas para las condiciones del Desierto de Sonora, y en el mismo Valle de Catamarca, en plantaciones experimentales (Ayerza, 1996; Ramonet y Morales, 1985).

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